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¿Qué sería de una princesa sin un traje de noche? Tu vestido es sencillamente el detalle más importante de tu fiesta de quince años. Refleja tu personalidad y tu estilo. Pero no debes tensionarte. Comprar tu vestido será muy divertido. Haz como si estuvieras organizando un desfile de modas: pruébate diferentes estilos, incluso si hay uno que no te gusta en un principio. Debes escoger tu vestido con seis meses de anticipación como mínimo, para tener tiempo para hacer modificaciones y encontrar el calzado, los accesorios y la ropa interior perfectos.
Cuando encuentres el vestido de tus sueños (tu corazón latirá fuerte cuando te mires en el espejo), cómpralo y no busques más. Confía en mí: después de un tiempo, todos los vestidos que veas lucirán parecidos. No querrás perder el único que fue especial. Ahora que tienes tu vestido, puedes comenzar a pensar en tus damas.
Las damas son para una quinceañera lo que las damas de honor son para una novia. Aunque la que cumple quince años puede tener todas las damas que desee, la tradición establece que deben ser 14. Todas se visten iguales. Ya sé lo que estás pensando: Cada una tiene una figura distinta y un estilo diferente ¡se vislumbra un desastre de la moda!. Pero no es así.
Es posible complacerlas a todas. Escoge la tela y el color, y luego permite que cada dama elija el estilo de vestido que favorezca su figura (ya sea escote en v, sin espalda y amarrado al cuello, corte imperio, sin breteles, etc.). De este modo, cada una se sentirá cómoda y se combinan los estilos únicos. También puedes optar por un diseño de vestido simple y dejar que cada dama seleccione un color entre las alternativas que tu ofreces. Las fiestas de quince años donde los vestidos son de diversos colores son una buena idea, ya que te ofrecen más opciones al momento de coordinar otros detalles, como los centros de mesa y las flores.
¿Ya tienes tu vestido? ¿Cómo supiste que ése era el adecuado?
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